| En los Centros de Día es habitual trabajar con usuarios con un elevado déficit visual o con ceguera total. Cuando nos encontramos con una persona mayor invidente muchas veces nos preguntamos qué tipo de actividades podemos hacer con ellos, especialmente si no han nacido con esa condición, sino que han ido perdiendo el sentido de la vista a lo largo de los años o debido a alguna enfermedad y/o intervención. Ellos mismos también se sienten incapaces de realizar determinadas tareas, sintiéndose inseguros ante circunstancias que a lo largo de su vida no les han supuesto ningún problema. La intervención con mayores ciegos es posible siempre que adaptemos las tareas y los materiales con los que trabajar. A continuación, os detallamos una serie de actividades que os pueden ser muy útiles para estimularles: 1. Bailar: es fundamental contar con un espacio libre de muebles y objetos con los que puedan golpearse y deben familiarizarse de manera previa con el lugar. Bailar hace que el cuerpo se active y que la depresión se aleje. 2. Cantar: si a la persona que ha perdido la visión le encantaba cantar, pues ¡hay que ponerle música! Se relajará y olvidará por unos momentos que está limitado a la hora de realizar determinadas actividades. 3. Ir a conciertos: acompañar a una persona con pérdida de visión a una sala de conciertos, a escuchar música clásica o a lugares abiertos donde pueda haber grupos musicales o bandas, puede ser muy satisfactorio para ambos, logrando crear un espacio seguro y tranquilo. 4. Audio-libros: en la actualidad se pueden encontrar en una gran variedad de plataformas audio-libros con temática muy diversa. Podrá tanto recuperar historias que le hayan gustado en otro momento de su vida como descubrir temas y autores nuevos. 5. Películas de antaño: podemos trabajar con ellos la memoria a través de películas que hayan visto en el pasado y que recuerden, de modo que, con solo escucharlas, pueda seguir el hilo de la historia. 6. Convivencia con mascotas: acariciar a un perro u otro animal es muy beneficioso y relajante. 7. Conversar y fomentar las relaciones sociales: dejar que la persona nos cuente su historia, hablarle de la actualidad y buscar temas de interés común puede ser una fuente de estimulación y satisfacción para nuestros mayores. En resumen, debemos trabajar con el resto de los sentidos, como por ejemplo el oído y el tacto, para hacer sentir a la persona tranquila e integrada en un entorno que, aunque no vea, es el suyo también. |
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