Beneficios de la siesta en la tercera edad
| Una siesta diaria, de aproximadamente una hora, puede mejorar la función cognitiva en las personas mayores. Las funciones cognitivas son los procesos mentales que nos permiten realizar cualquier tarea, como por ejemplo decidir qué ropa ponernos, qué cenar, qué leer, etc. Gracias a ellas tenemos un papel activo en los procesos de gestión de los estímulos que recibimos, incluyendo la recepción, selección, transformación, almacenamiento, elaboración y recuperación de la información. Desde cómo hablar, a qué decir, a qué prestar atención o qué memorizar. Nos permiten entendernos a nosotros mismos, a los demás, al mundo que nos rodea e interaccionar con todo ello. Es decir, gracias a las funciones cognitivas nos desenvolvemos en nuestro ambiente. Está demostrado que diversos factores pueden afectar a estas funciones intelectuales. En ocasiones el deterioro cognitivo se produce sin ser causado por una enfermedad específica. En estos casos, la alteración de una o varias funciones intelectuales no produce ninguna distorsión importante en la capacidad de relación social, laboral o de la vida diaria. La mayoría de las veces, este tipo de deterioro “leve” se produce debido a la edad. A medida que envejecemos varias funciones cognitivas pueden verse afectadas: la capacidad para resolver problemas, para tomar decisiones y para inhibir respuestas entre otras. Si bien el envejecimiento no se puede evitar, sí podemos prevenir y/o retrasar este deterioro. La práctica de actividades, realizar ejercicio físico, llevar una nutrición adecuada, etc. pueden influir en que este desgaste cognitivo se retrase o sea mínimo. Uno de los factores a tener en cuenta es el sueño: dormir bien influye en nuestra salud y en la calidad de vida. Diversos estudios han demostrado que, en las personas mayores de 65 años, dormir una siesta diaria con una duración de 30 a 90 minutos está asociado con un mejor rendimiento de la función cognitiva general. Pero hay que tener en cuenta algunas matizaciones, sobre cómo debe ser esta siesta: Se debe dormir justo después del almuerzo, bien distanciada del sueño nocturno. Adoptar una postura cómoda, mejor si es acostado, evitando los cabeceos en el sofá. Con una siesta al día es más que suficiente, evitar dormitar a última hora del día. Además, es importante que las personas mayores realicen actividades mentales para entrenar las funciones cognitivas: jugar a las cartas, leer, hacer sudokus o jugar al ajedrez pueden ser algunos ejemplos. Los expertos en medicina del sueño afirman que deben compaginarse con actividades físicas al aire libre y/o con luz natural a lo largo del día, favoreciendo el contraste noche y día, de esta manera se regula el ciclo de sueño-vigilia, garantizándose un adecuado período de sueño nocturno a la vez que se previene la aparición del temido insomnio. |
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