La higiene personal es la suma de los actos de cuidados que realizamos a nuestro cuerpo. Se trata de un proceso que permite, entre otras cosas, una mejor defensa de la piel contra las enfermedades. Sin dichos cuidados cualquier patología es susceptible de agravarse al encontrarse el organismo expuesto a un mayor número de patógenos. 

La falta de higiene en la piel puede provocar infecciones, especialmente en las zonas genitales, debido a restos de orina o excrementos. Por eso es de vital importancia el aseo diario, incluso varias veces al día. No debemos descuidar este punto en ningún momento, menos aún en períodos estivales, con altas temperaturas, ya que la piel sufre más.

El correcto aseo del usuario cumple los siguientes objetivos:
– Conservar el buen estado de la piel.
– Estimular la circulación sanguínea.
– Reducir la temperatura corporal en caso de fiebre.
– Refrescar al adulto mayor. 

El cuidado es un proceso global que no solo tiene en cuenta la piel. Destacamos ocho puntos muy importantes en nuestros mayores: cuidados de la boca, del pelo, de las uñas, del baño, de los pies, cuidados respiratorios, nutricionales y de evacuación. En este artículo, os hacemos una serie de recomendaciones para tres de ellos.

Cuidado de las uñas:

– Consiste en hidratar uñas y cutículas cada día para mantenerlas blandas y evitar que se rompan.
– Debemos, además, masajearlas para cuidar la circulación y, a ser posible, realizar la manicura una vez a la semana.

Cuidado de los pies:

– Acudir al especialista de forma periódica (podólogo).
– Utilizar calcetines de algodón o nylon.
– Utilizar zapatos cerrados o antideslizantes.
– Examinar los pies a diario prestando especial atención a enrojecimientos, heridas, callos, durezas, etc.
– Aplicar crema tras la limpieza.
– Una vez a la semana, realizar baños de agua caliente realizando ejercicios de movilidad.
– Frotar los talones con piedra pómez para eliminar la piel muerta y cortar las uñas en línea recta.
– Dar masajes en los dedos y planta para favorecer la circulación.
 
Cuidados de evacuación:

– Facilitar al usuario el acceso al baño. El aseo debe disponer siempre de medidas de seguridad (barandillas, etc.).
– Fomentar la recuperación, en la medida de lo posible, de los hábitos miccionales mediante ejercicios vesicales.
– Informar de la importancia de estar bien hidratado.
– Valorar la posibilidad de usar pañales, contenedores urinarios, etc.