La salud de los pies es fundamental ya que soportan el peso del cuerpo y son esenciales para la movilidad. Deberíamos prestarles atención a lo largo de todo el año pero especialmente en verano, momento en el que cambiamos el tipo de calzado que llevamos. 

Os dejamos una serie de pautas que os ayudarán a cuidar tanto de nuestros propios pies como el de nuestros mayores:

1º-Revisión periódica de la piel del pie:
En el pie podemos desarrollar diversas afecciones que, en algunos casos, no vemos hasta que comienzan los dolores o ya se encuentran en un estado avanzado. Es aconsejable que si no podemos revisarnos el pie nosotros mismos, alguien de nuestro entorno lo haga. Lo ideal sería acudir con regularidad al podólogo.  

2º-Revisar las uñas de los pies:
Las uñas son estructuras que genera nuestro cuerpo y que están compuestas principalmente de queratina. Las uñas tienen un crecimiento variable, regenerándose con mayor dificultad en edades avanzadas, por lo que es muy importante que revisemos su estado y poder detectar afecciones como uñas encarnadas, hipertróficas o posibles hongos en las uñas. 
 
3º-Revisar la forma de los pies:  
En una persona mayor, los dedos pueden llegar a sufrir pequeñas deformaciones de las que hay que hacer seguimiento para que la salud del pie no empeore y ello no afecte a la calidad de vida del usuario. Revisando la forma de los dedos de los pies podemos, por ejemplo, detectar juanetes o desviaciones que pueden acabar en otras complicaciones.

4º-Mantener la movilidad:
Para mantener esa movilidad, y que sea de calidad, se recomienda:

Realización de plantillas personalizadas para tener una mejor estabilidad en la marcha y andar de forma correcta.
No llevar una vida sedentaria.
Disminuir el sobrepeso.
Cuidar también las piernas: que no se hinchen, la aparición de varices o el cansancio en las mismas puede hacer que reduzcamos nuestra movilidad, lo que afectará a nuestros pies.
 
5º-Reposar de forma adecuada el pie:
Al pasar más tiempo sentada, una persona mayor es más propensa a que se le hinchen pies y piernas, por lo que damos ahora una serie de consejos sobre cómo descansar el pie de forma adecuada:

Al estar sentados, evitar cruzar las piernas. Debemos de poner una al lado de la otra de forma natural, en paralelo.
Hay que evitar fuentes de calor directo en los pies de forma continuada.
Mientras la persona mayor está sentada, hay que mover de vez en cuando los dedos de los pies y los tobillos.
Se recomienda que en la ducha, los pies y los tobillos se mojen con agua más fría cuando estemos acabando.
Si la persona mayor pasa muchas horas sentada, los pies deben estar en alto, colocados por ejemplo en un reposapiés.
A la hora de dormir, se debe colocar un cojín para situar sobre ellos los pies.
Usar calzado cómodo.