El tan ansiado verano por muchos por todo lo que trae consigo como las vacaciones, los baños refrescantes en las piscinas y playas o el aumento de horas de luz, puede tener también ciertas consecuencias negativas en la salud mental y el estado de ánimo para nuestros mayores dadas las elevadas temperaturas y los cambios en sus rutinas. Esta etapa del año ofrece tanto beneficios como desafíos psicológicos, que merecen ser comprendidos y gestionados para promover el bienestar en la tercera edad.
 
Oportunidades para el bienestar
 
Una de las principales ventajas del verano es la mayor exposición al sol, que puede mejorar el estado de ánimo gracias al incremento de la vitamina D y la serotonina, neurotransmisor asociado con la sensación de bienestar. Esta luz natural también contribuye a regular los ritmos circadianos, favoreciendo un mejor sueño, lo cual es crucial para la salud emocional.

Además, el clima cálido y la presencia de actividades al aire libre permiten a muchos adultos mayores aumentar su nivel de socialización, realizar ejercicio suave como caminatas, y participar en reuniones familiares o comunitarias. Todo esto ayuda a reducir sentimientos de soledad y a fortalecer el sentido de pertenencia, factores clave en la prevención de la depresión y el deterioro cognitivo.
 
Riesgos y desafíos del verano
 
Sin embargo, el verano también conlleva ciertos riesgos. Las altas temperaturas pueden generar malestar físico, deshidratación y fatiga, especialmente en personas con enfermedades crónicas. Esto puede limitar su movilidad y llevar al aislamiento, afectando negativamente su salud mental.

El cierre temporal de programas comunitarios o el alejamiento de familiares por vacaciones pueden generar un sentimiento de abandono o desconexión. Asimismo, los cambios en las rutinas y en los horarios de descanso pueden alterar el equilibrio emocional de los adultos mayores más vulnerables.
 
¿Qué podemos hacer para prevenir los efectos negativos?
 
Para potenciar los beneficios del verano y reducir sus riesgos, es importante fomentar rutinas saludables, mantener una adecuada hidratación y crear espacios seguros para la socialización. También es esencial que familiares y cuidadores estén atentos a signos de ansiedad, tristeza o desorientación, brindando apoyo emocional y continuidad en las relaciones afectivas.

El verano, bien acompañado y gestionado, puede ser una etapa de renovación emocional y conexión social para las personas mayores. Comprender su impacto desde la psicología es clave para promover un envejecimiento activo, saludable y feliz.

Por ello, desde Kuido Alcalá de Henares os animamos a aprovechar todos los beneficios que nos aporta el verano acompañado de nuestros queridos mayores.