Consejos para mejorar la comunicación con los mayores

Consejos para mejorar la comunicación con los mayores

Para conseguir una buena comunicación con personas de edad avanzada debemos ponernos en su piel, además de conocer su personalidad, sus gustos y sus aficiones, con el objetivo de mantenerlos activos y cubrir todas sus necesidades. 

El apoyo familiar es fundamental en esta etapa de su vida. Por ello, es muy importante que tengamos en cuenta algunos consejos para mejorar la interacción.

  • Recordar sus problemas de salud

Cuando entablemos una conversación con una persona mayor, es importante que no olvidemos sus problemas de salud. Debemos tener siempre en cuenta que sus capacidades no son las mismas que las nuestras, por lo que podría costarle un poco más de trabajo hablar y entender lo que le decimos.

  • Articular bien nuestras palabras

Teniendo en cuenta que es probable que la persona mayor tenga problemas de audición, es importante que hablemos lo más claro posible.

Debemos articular bien las palabras y direccionar nuestra voz hacia su cara para no crear más barreras.Además, debemos asegurarnos de mover la boca y pronunciar cada palabra de forma precisa. Hablemos despacio, vocalizando y estableciendo contacto visual. Utilicemos frases sencillas y cortas.

  • Cuidar el ambiente en el que establecemos la comunicación

El ambiente en el que nos comunicamos es importante, porque el ruido es uno de los factores que más influencia tiene en el momento de la interacción. No debe haber ruidos que puedan causar distracciones, para que nuestro familiar pueda concentrarse en la conversación. De no ser así, lo mejor será trasladarse a un lugar más silencioso.

  • Ajustar el volumen de nuestra voz

El volumen de nuestra voz también es importante. No hay que confundir articular bien con hablar alto. Debemos aprender a adaptar la voz dependiendo de las necesidades individuales de cada persona.

El hecho de que hablemos con alguien mayor, no significa que debamos gritar. Hay que controlar el volumen para que podamos entablar una conversación con un tono agradable para ambos.

  • Usar oraciones y preguntas claras

Tener una buena comunicación depende de que el receptor del mensaje nos entienda. Es vital usar oraciones con estructuras sencillas y precisas para evitar confusiones.

  • Repetir y explicar bien lo que queremos expresar

Es muy importante que volvamos a explicar lo ya dicho o hacer preguntas, si percibimos que no nos han entendido bien. 

  • Ser paciente y sonreír

La paciencia es la mejor virtud que podemos tener al entablar conversación con una persona mayor. Intentemos tomarnos la situación con calma para transmitirle tranquilidad. También es importante sonreír, ya que con esa sonrisa demostramos comprender su situación. 

Noelia Martínez García

Auxiliar de Enfermería de Kuido Alcalá de Henares

La nutrición en nuestros mayores

La nutrición en nuestros mayores

A lo largo de la vida la nutrición juega un papel fundamental en el crecimiento y el desarrollo, en la prevención de las enfermedades y en la recuperación de la salud. Los hábitos alimentarios del adulto de edad avanzada, adquiridos durante las etapas iniciales de su vida, así como sus costumbres actuales, influyen en gran medida en su estado de salud y pueden afectar a las actividades de la vida diaria y a la calidad de vida.

De esta forma, es fundamental poner el foco en el estado nutricional de nuestros mayores ya que, una deficiencia en este sentido,  aumenta la susceptibilidad a las posibles agresiones externas y disminuye su capacidad de respuesta y de recuperación.

A continuación, os dejamos una serie de recomendaciones: 

  • Las dietas deben ser sencillas y de fácil preparación. Los alimentos elegidos han de cocinarse de tal manera que sean fáciles de masticar, deglutir y digerir.
  • Comer con moderación. Es aconsejable fraccionar la dieta en cinco o seis comidas diarias (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena). La última comida debe ser ligera.
  • Evitar las dietas monótonas, diversificando los alimentos para asegurar la presencia de todos los nutrientes. Todos los días se debe tomar leche o derivados de ella, proteína mediante carne, pescado o huevos, y cereales, vegetales y frutas, evitando las calorías vacías (dulces, salsas…). El menú se debe presentar de forma vistosa y agradable para que estimule el apetito.
  • Limitar las grasas y el azúcar porque pueden reducir el aporte de nutrientes esenciales. Moderar la utilización de la sal y estimular la ingesta de agua.
  • Moderar el consumo de café y de bebidas excitantes y evitar los refrescos edulcorados o con gas. Las bebidas alcohólicas de menor graduación se pueden tomar con moderación evitando los licores y bebidas de mayor graduación.
  • Una alimentación saludable debe procurar el mantenimiento del peso corporal con una dieta alta en carbohidratos, relativamente baja en grasas y con niveles equilibrados de proteínas de buena calidad. También son recomendables alimentos ricos en fibra, en minerales y en vitaminas. Y, aunque no tenga carácter alimentario, es aconsejable, que las personas de edad avanzada, mantengan una actividad física regular, adaptada a su situación.

Raúl Moreno HerradaAuxiliar de Enfermería de Kuido Alcalá de Henares

Tu cerebro pide ayuda. Signos de alerta

Tu cerebro pide ayuda. Signos de alerta

Un ataque o derrame cerebral (también conocido como accidente cerebrovascular o ACV) no es tan fulminante como muchos temen. Nuestro cerebro nos manda señales de socorro que tenemos que saber detectar para poder prevenir daños mayores.

Cuando la sangre no está fluyendo en el cerebro, las células empiezan a morir pues dejan de recibir los nutrientes y el oxígeno que necesitan para funcionar. Esto se llama apoplejía o derrame cerebral.

La diferencia entre apoplejía y derrame cerebral es que el primero, sucede cuando un coágulo de sangre bloquea el paso de la sangre en algún vaso sanguíneo que irriga el cerebro, y se llama accidente cerebrovascular trombótico, accidente cerebrovascular isquémico o apoplejía. El segundo, sucede cuando un vaso sanguíneo se rompe y hay un sangrado en el cerebro, y se llama accidente cerebrovascular hemorrágico o derrame cerebral. Aunque hayamos oído hablar más del derrame cerebral, las apoplejías son más comunes y suceden en el 80% de los casos.

Independientemente de la causa, ambos “ataques cerebrales” son una emergencia médica pues suceden repentinamente y en tan sólo unos minutos pueden dejar graves secuelas de por vida. Son leves o severos dependiendo de cuánta sangre deja de circular en ciertas partes del cerebro y por cuánto tiempo. Y la gravedad de los daños ocasionados en el cerebro depende también de lo rápido de la asistencia médica.

Por eso es tan importante estar atento a cualquier señal de alerta que indique que está sucediendo un ataque cerebrovascular, para buscar atención médica urgente. Estas son las señales:

– Adormecimiento, entumecimiento o debilidad en la cara (rostro), brazos o piernas (especialmente de un solo lado del cuerpo)

– Problemas para hablar y entender

– Confusión mental y problemas para pensar con claridad

– Mareo

– Pérdida del equilibrio y la coordinación de los movimientos, y hasta problemas para caminar

– Dolor de cabeza severo que puede acompañarse de dolor en la cara o en la frente y hasta de vómito

– Alteraciones en la visión (vista) en uno o en ambos ojos

La característica principal de estas señales es que aparecen de forma repentina. Incluso, puede que ni se noten, y que los demás simplemente piensen en una distracción o confusión.

Algunas veces estos síntomas duran sólo unos cuantos minutos y luego desaparecen. Esos se conocen como “mini derrames cerebrales” o “apoplejías transitorias”. Cuando los sientas, no los ignores, pues son una señal de que la sangre no está fluyendo bien a tu cerebro y sugieren que más adelante podrías tener un ataque severo.

No siempre es posible darse cuenta de una apoplejía o derrame cerebral. Pero si tu cerebro alcanza a enviar pequeños llamados de SOS, lo mejor es estar alerta para acudir enseguida al médico y atenderlos a tiempo, ya que el llegar al hospital en menos de una hora puede ayudarte a prevenir un daño mayor en tu cerebro.

Mª José García Delgado

Enfermera de Kuido Alcalá de Henares

Lo que los labios no dicen, las manos lo muestran

Lo que los labios no dicen, las manos lo muestran

La artrosis degenerativa es la patología más frecuente entre las enfermedades reumáticas, seguidas por la artritis y la fibromialgia. 

En común todas ellas tienen el dolor, la incapacidad funcional y ciertas deformaciones características. Su forma de aparición puede ser progresiva o repentina, adaptándose mucho mejor de la primera forma y siendo mucho más costosa la adaptación del usuario a la aparición repentina de la enfermedad. 

Si bien es cierto que los ojos son el espejo del alma, las manos son en innumerables ocasiones la herramienta que muestra lo que sentimos  y/o queremos expresar. La artrosis es, como ya hemos aclarado, una enfermedad degenerativa, siendo común que el avance de la misma produzca deformidad y dificultad para mover los dedos. 

Desde la Terapia Ocupacional (T.O.) se fomenta una mejora en la calidad de vida de los pacientes. El papel del terapeuta ocupacional es ayudar al usuario a desarrollar y/o recuperar habilidades importantes para favorecer la dependencia funcional, mejorar de esa forma la salud y recuperar el bienestar perdido. Se trabajan las Actividades Básicas de la Vida Diaria (AVD’s) haciendo hincapié en aquellas que el usuario trabaja más en su casa y/o vida cotidiana, como son las áreas que engloban el autocuidado, entorno y ocio. 

En esta intervención, los terapeutas ocupacionales nos marcamos como objetivos mejorar o mantener la función dañada, al igual que favorecer la independencia en las AVD’s, el alivio del dolor, minimizar los daños producidos por la aparición de la artrosis. Para ellos nos valemos de la creación o modificación de las actividades que que nos ayuden a mejorar la función y a aliviar los síntomas, en el caso de que fuera necesario, la creación de férulas para la correcta alineación de las articulaciones, que del mismo modo nos ayudarán a controlar el dolor, y primordialmente realizaremos una tarea de educación y entrenamiento para que el paciente con artrosis pueda llevar a cabo sus habituales ocupaciones con los mínimos cambios o modificaciones precisos. 

No obstante, y pese al proceso rehabilitador descrito, existen casos en los que la intervención habrá de centrarse en aspectos menos físicos. En tales casos, la intervención del terapeuta ocupacional se centrará en aspectos externos al paciente, como el entorno, haciendo las modificaciones que sean necesarias para minimizar la dependencia del individuo en la realización de las AVD’s. Para ello pueden utilizarse productos de apoyo, ergonomía, simplificación de tareas, etc. 

Para la intervención con el usuario, el terapeuta ocupacional marcará un plan personalizado de tratamiento que incluirá previamente una evaluación específica de la mano artrósica. 

Podemos concluir que, entre las funciones principales del terapeuta ocupacional, está la de asesoramiento al usuario y familiares, modificación de tareas, creación de férulas para la prevención de deformidades y reeducación en las AVD’s. 

Rebeca García Espartosa

Directora y Terapeuta Ocupacional de Kuido Alcalá de Henares